Desesperado reclamo de una madre: su expareja se llevó a su hija hace una semana

Rocío lleva una semana sin ver a su hija ni saber de su estado de salud.
La preocupación de la madre radica en el contexto de violencia que rodea al padre y en que la menor está en tratamiento médico. Además, denunció violencia y amenazas con armas.

La situación de Rocío, una joven madre de Santa Rosa, se ha transformado en una carrera contra el reloj y la burocracia. Desde el pasado sábado 2 de mayo, no tiene noticias sobre el paradero ni el estado de salud de su hija, una pequeña de un año y 9 meses que padece una cardiopatía congénita y cuyo tratamiento médico depende estrictamente de una medicación que quedó en manos de su madre.

Rocío, de 20 años, relató una historia marcada por la violencia de género y lo que considera una cadena de fallos institucionales. A pesar de que el padre de la menor cuenta con múltiples denuncias por violencia, organismos de Niñez (tanto municipales como provinciales) le otorgaron a él los cuidados personales de la bebé tras su nacimiento prematuro, bajo el argumento de controles médicos faltantes por parte de la madre.

La mayor preocupación de Rocío radica en la salud de la niña. «Tiene un pequeño agujero en el corazón y debe ser operada. Yo le estaba haciendo el tratamiento y él se la llevó el sábado con la promesa de traerla el domingo para que yo pudiera darle la medicación. Desde ese día nos bloqueó a todos y no sabemos nada», explicó la mujer en diálogo con El Diario.

La madre detalló que ha intentado hacer llegar los pañales, el nebulizador y las aerocámaras a través de Niñez, pero no ha obtenido respuestas claras sobre la ubicación de la menor.

Violencia, armas y amenazas

El entorno que rodea a la niña es, según las pruebas presentadas por la familia materna, sumamente peligroso. Luego de la separación, el padre de la niña se fue a vivir con sus abuelos, pero luego fue a pedirle ayuda a la madre de la menor porque, supuestamente, ellos no los querían allí y los agredían.

En ese contexto, Rocío le permitió que viviera en un departamento que poseía su familia, para que viviera con la pequeña. También retomaron la relación, pero se volvió a interrumpir porque el joven de 20 años le pegaba a la niña y a raíz de una discusión, el hombre echó a Rocío de la vivienda.

Allí comenzó un calvario de violencia y amenazas, incluso con armas, que no solo apuntaban contra la mujer sino también a sus padres y otros familiares. Rocío asegura tener audios donde el hombre afirma que «si le tiene que romper la cabeza a la nena para educarla, lo va a hacer».

La familia posee también fotos del sujeto exhibiendo armas y audios donde relata peleas callejeras violentas. Incluso, habría amenazado al hermano de Rocío con un arma.

El pasado viernes 1°, el padre de la niña se llevó a la menor con la promesa de volver el domingo, pero esa misma jornada realizó una denuncia contra la familia de Rocío por amenazas en la Seccional Segunda. En esa dependencia, los familiares de la joven también lo denunciaron por la misma situación.

Anteriormente, ya hubo denuncias del padre de la niña e incluso solicitó una restricción de acercamiento contra los abuelos maternos, siempre por amenazas, lo que le impedía a la familia de Rocío buscar a la menor de manera directa.

Inacción institucional

Rocío apunta contra los organismos de Niñez, a quienes acusa de no haber actuado a pesar de las pruebas de maltrato y el riesgo ambiental. «Me dijeron que no podían hacer nada más que evaluarlo a él, pero que la nena seguiría bajo su cuidado hasta que eso pase. Mientras tanto, mi hija está sin sus remedios y con un violento», sentenció angustiada.

Actualmente, el padre de la niña se encuentra desempleado y, según Rocío, subsistiría vendiendo mercadería comprada con la asignación de la menor.

La familia materna exige una intervención urgente de la justicia y de los organismos de protección para localizar a la pequeña y garantizar que reciba la atención médica indispensable para su cardiopatía. «Yo solo quiero recuperar a mi hija y no quiero que sea otra víctima más como muchos chicos», concluyó la joven madre.

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