Quedan días para las presidenciales. El 22 de octubre será una elección impredecible y extraña. Incomparable a otras, si queremos seguir agregando adjetivos. Tanto que en las PASO de agosto en La Pampa el candidato a presidente que sacó más votos no fue el peronista ni un radical o aliado al radicalismo, los dos principales partidos de la provincia.

El resultado del 22O pasará por la adhesión o identificación del votante de pie con los tres principales candidatos. Así que la elección para diputados nacionales será solo una circunstancia frente a una votación crucial para el futuro del país. Por eso es que no hubo tanto despliegue en las calles: la cuestión está saldada entre un diputado para Unión por la Patria y otro para Juntos por el Cambio. Pero cada fuerza política provincial juega dentro de esa maquinaria nacional su partido ya sea por Massa o por Bullrich.

El peronismo y el aparato en marcha

El gobernador Sergio Ziliotto, ganador de las elecciones de mayo, puso el pecho para esta campaña. En La Pampa, el objetivo es que Massa le gane Milei. A pesar de la situación económica (inflación + subida del dólar) que tira para atrás a Massa, la dirigencia pampeana está confiada en que entrará al balotaje con Milei. En La Pampa, afirman, irá más gente a votar y eso sumará para UxP.

Para el peronismo pampeano, la gestión provincial, y el futuro de esa gestión, es lo que se pone en juego, primero este domingo y luego en la segunda vuelta. Si gana Milei, el Estado provincial estallará por el aire, dicen desde Casa de Gobierno. “No es un eufemismo. Hay que pensar solamente qué pasaría si no se puede pagar más la cláusula gatillo, se ajusta las prestaciones del Sempre o se para la obra pública. La gente es la que paga los delirios liberales”, indicó uno de los consultados.

Detrás de Ziliotto pareció ponerse en marcha el aparato del peronismo. En los últimos quince días esto se fue acelerando. Intendentes que también ponen la cara. En Santa Rosa la militancia, como la Plural, salió a la calle a buscar el voto casa por casa. En General Pico se notó una mayor movilización que en las primarias con actividad en varios locales. La juventud parece motivada, como hace mucho no se la veía. En 25 de Mayo, un ejemplo, los intendentes de la democracia coincidieron en un acto (salvo uno). No puede haber medias tintas, ni tibios como en las PASO, fue una de las consignas que bajó Ziliotto.

JxC: acompañamiento, pero sin tanta euforia

En JxC la tuvieron más cuesta arriba a la campaña. Bullrich no empezó bien después de la interna (ya se la veía fuera del balotaje), no llegaron recursos y hubo desajustes en el radicalismo. Luego de las PASO, las filas de la UCR sufrieron el golpe de perder la interna y hubo que sanar algunas heridas. Luego tuvieron que pasar la etapa de confusión, generada por algunas voces, periféricas, que en lo mediático impulsaron que no votarían a Bullrich. Los principales dirigentes del radicalismo tuvieron que confirmar que apoyaban la candidatura, más allá de las resistencias que pueda tener.

La campaña de JxC  en La Pampa tomó color en los últimos días. En los pueblos, hubo intendentes que colocaron su nombre en los pasacalles junto al de la candidata y se impulsaron reuniones en los pueblos con militantes locales. Ya estaría cerrado desde hace varios días el operativo de fiscalización. Hay acompañamiento, pero está lejos de ser una campaña eufórica. Los dirigentes del PRO consultados afirman que la  imagen de Bullrich creció en los últimos días y que podría llegar a competir en el balotaje con Milei.

Desde la estructura de la UCR saben que tienen que apoyar la boleta presidencial: pertenecen a JxC, el candidato a vicepresidente es radical y los intendentes actuales o los que asumen entienden que si llega a ser presidente Milei será difícil gobernar sin fondos.

Cuarenta años después y el poder de un voto

Finalmente está el “voto fantasma”. Los apoyos en la provincia a Milei son adhesiones espontáneas de personas que se sumaron a fiscalizar. A los referentes no les llegó un peso para hacer campaña. Igualmente confían en ese votante enojado que les dará el voto sin pedírselo. Afirman que ganarán en primera vuelta.

En este punto, más allá de una elección de tercios, hay una coincidencia entre las dos principales fuerzas políticas pampeanas frente a la “ola Milei”: lo ven como un peligro y su campaña es también una medida defensiva. Ambos quieren su lugar en el balotaje y frenar al libertario.

Hace 40 años, volvía la democracia y cada votante fue a las urnas con los sueños de los nuevos tiempos y la convicción de dejar atrás un pasado de horror. En ese clima social, Miguel Mateos lanzó una canción icónica para los jóvenes de esos años que recuerdan cada vez que la ponen en alguna fiesta: Tirá para arriba. Ese tema fue también una marca de época. La letra decía “estoy seguro que tus gritos / romperán los vidrios / de la Casa Rosada”.

Este domingo 22 de octubre, a cuatro décadas, el clima de época es muy diferente. Una crisis económica persistente y una clase dirigente cuestionada han creado una situación generalizada de hartazgo y bronca. En lo que ambos octubres, y votaciones, coinciden es que cada votante parece conocer el poder que tiene su voto. Castigar o defenderse es la decisión final que tomará cuando entre al cuarto oscuro al buscar su opción. Tal vez pensado que llegará una salvación mágica, tal vez esperando que lo que venga no sea tan oscuro como se lo pronostica. Qué momento.