El 7 de septiembre comienza la campaña para las elecciones que definirán, finalmente, al próximo presidente. El contundente resultado de las PASO dejó un escenario político inclinado a favor de Alberto Fernández y a Mauricio Macri tratando de hacer pie. La lógica del olor a despedida es la que también impera en la política pampeana.

El escenario que quedó

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Los 15 puntos de diferencia de Alberto Fernández sobre Macri fueron inapelables. Y parecen ser irremontables, de acuerdo a las primeras encuestas conocidas posprimarias.

Todo pareció darse vuelta en el escenario político tras las PASO. Mientras Alberto centraliza la atención política y se maneja con cautela, y CFK asume un silencio estratégico, el macrismo busca el milagro. Sueña con la remontada histórica, lo que llevó a que se produjera la marcha emocional del domingo 25 que sorprendió al gobierno nacional. Se toma con cautela esa concentración frente a la Casa Rosada, que sirvió de desahogo y catarsis frente al cambio de rumbo en el escenario nacional.

Entretanto Macri se tuvo que hacer cargo de la crisis generada tras la derrota, con medidas más efectistas que eficaces. El presidente sigue utilizando el mismo libreto para enfrentar al peronismo: la apelación a “los valores” frente al populismo y machacar con la grieta.

Sensación a cosa juzgada en el peronismo

El escenario nacional marca los tiempos también en la política provincial. Hay sensación a cosa juzgada. Un olor a despedida del macrismo. Por eso la política tiene puesto el piloto automático pensando más en el 10 de diciembre que en las generales del 27 de octubre.

El desdoblamiento de las elecciones provinciales de las nacionales también colabora en ese sentido. Un año completo de campaña es mucho. La gente está harta, la dirigencia saturada y sin fondos. En el oficialismo provincial ya se habló de evitar a futuro otro año electoral como el actual.

El peronismo asumió un aire triunfal. En Casa de Gobierno hay cierta tranquilidad. Analizan que la diferencia fue importante entre los dos principales candidatos a presidente y que se va a mantener. Las PASO también pusieron a Alberto como la figura central y como el candidato puesto. Ya asumió aire presidencial para el peronismo. Igualmente, observan que será difícil quedarse con los dos cargos de diputados nacionales en juego. El oficialismo llegó al máximo de votos posibles y el tercio de la oposición antiperonista quedará en los actuales niveles, salvo que la crisis se siga profundizando.

Pero volver al poder no significa un mundo mejor. Los festejos no durarán mucho. Quienes van a gobernar a partir del 10 de diciembre miran preocupados lo que queda para el día después. Se sabe que asumirán en un país en crisis y que Alberto va a contar con pocas herramientas para revertir la situación. El peronismo deberá afrontar la administración de la escasez en todos los niveles. Sergio Ziliotto ya hace números, también las y los intendentes.

Las últimas medidas tomadas por Macri tras su derrota golpearán además los últimos meses de las gestiones actuales. Las bajas impositivas dispuestas a través de la suba del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias y la eliminación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre 14 productos de la canasta básica tienen su costo.

La oposición golpeada por la derrota

Este escenario que gira bajo la lógica del “está todo dicho” marca también a la oposición. La marcha del domingo mostró, nuevamente, las distancias entre los socios por conveniencia de la UCR y el PRO en la provincia. Estuvieron allí encabezando los dirigentes macristas, tratando de remontar un resultado más que adverso, frente a la indiferencia radical.

Los radicales están pensando más en el escenario del posmacrismo que viene que en la elección. No se vio a ningún dirigente de primera línea en la marcha. Pocos se animan a opinar sobre la situación del país o hacer campaña públicamente por el presidente. Todos ya se hacen los desentendidos con la marcha del gobierno de Macri. Se espera que el 27 de octubre la UCR ingrese el segundo diputado, pero más por la fuerza de la inercia electoral que por el apoyo que pueda tener el candidato de la estructura partidaria. Los radicales pampeanos parecen ahora liberarse de un presidente que les resultaba incómodo.

Pero las consecuencias a futuro de una derrota nacional para la oposición no van a ser gratuitas. Si a nivel país el golpe será duro, en La Pampa no será menor. Con un peronismo legitimado la oposición ha quedado debilitada y sin referencias importantes. El escenario que viene será el de la reconfiguración del arco opositor bajo el signo de la derrota y de una sociedad que le dio la espalda en las urnas.