El reencuentro de Fabiana Cantilo con el público pampeano se concretará mañana luego de algunos cambios de fechas. Será a las 21 horas en el Teatro Español de Santa Rosa, donde la reconocida música y cantante recorrerá toda su discografía y también algunas canciones de su último álbum Cuna de Piedra. Quienes aún no tengan su entrada, podrán conseguirla a través de planetaentrada.com

Cantilo mantuvo una charla telefónica con LA ARENA donde anticipó el show y habló de su amor por el folclore y el tango, además de sus años junto a Fito Páez y Charly García.

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Luego de la presentación en el Teatro Coliseo, Cuna de Piedra se convirtió en el primer disco producido íntegramente por Cantilo, algo que la cantante nunca se había animado a hacer.

En esta oportunidad, será un recorrido por sus 14 discos, que incluirá temas folclóricos y tangos, donde Fabiana además toca el bombo legüero y la percusión, convirtiendo el concierto en un momento íntimo y de mucha comunicación con el público. “El dúo está bárbaro, yo prefiero eso. Hablo con la gente, es diferente.

Durante mucho tiempo antes de la pandemia estuve tocando con Mariana Pellegrino, después nos separamos porque ella tenía que seguir su carrera y armé otro dúo. Con este formato es más mi personalidad, es la verdad. No hay tanto ruido, escucho bien. Igual la banda está buena, tiene lo suyo”, sostuvo Fabiana a LA ARENA.

– ¿De dónde surge tu gusto por el folclore?

– A los 6 años me mandaron a estudiar folclore. Yo tenía un tío, Vasquito, que lo mandaron al campo y era un genio. Era hermano de mi mamá, escribía letras todo el tiempo, en las paredes, era medio loco. Y mi familia toda siempre fue de tocar folclore, entonces en los febreros íbamos al campo de mi abuela donde vivía este señor y él se copaba conmigo porque yo cantaba bien y tocaba la guitarra. Y mi mamá me mandó a estudiar folclore, porque vengo de una familia gauchesca. No somos oligarcas para nada, somos muy artistas y gente de bien. Este hombre me marcó porque se copaba mucho conmigo. Mamá era la menor y él era el mayor y ella lo amaba. Además mi abuela cantaba tango. Después me regalaron el doble de los Beatles y ahí se pudrió todo (risas). Yo amo el folclore, me gustaba mucho lo que hacía Fito cuando lo conocí. Si vos ves en mis discos que no son muy conocidos hay algunas zambas, chacareras, siempre meto alguna zambita en mis composiciones. Me gusta y me parece que hay que rescatar el folclore de la Argentina. Nunca me alejé del folclore, por eso siempre cantaba con Fito, yo estaba feliz ahí cantando. Pasa que las compañías (discográficas), una vez que entrás te rotulan y te dicen “vos tenés que seguir haciendo esto”. Recién a partir del quinto disco empecé a hacer más o menos lo que quería.

“Calavera no chilla”.

Fabiana Cantilo comenzó su carrera a principios de los 80 como miembro de Las Bay Biscuits, un grupo de rock teatral íntegramente formado por mujeres, el cual participaba en shows de bandas como Serú Girán y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. En 1982, Daniel Melingo la invitó a integrar Los Twist junto con Pipo Cipolatti y ese mismo año grabó voces para “Transatlántico art-decó” en Pubis Angelical, el primer disco publicado por Charly García como solista. En 1983, Charly la convocó para ser corista en las presentaciones de su disco “Clics modernos”. Allí conoció a Fito Páez. “Yo hoy no lleno más grandes teatros. Estoy muy agradecida pero calavera no chilla, yo en mi juventud hice mucho lío, los productores se asustaron y hoy agradezco la vida que tengo pero no puedo hacer lo que quiero. Me di cuenta que yo no era una cantante de rock, todo ese ruido me aturde”, aseguró Cantilo.

Luego de varios años de cantar canciones escritas por otros, Fabiana empezó a componer, y fue gracias al apoyo de Charly García. “Yo no me animaba a hacer mis canciones. Un día fui a lo de Charly y me puse a cantar encima de lo que él tocaba y él ahí me dijo ‘esto es componer’. Ahí me di cuenta que podía, hicimos dos canciones con Charly y me empoderé. Charly no es machista, justamente por eso, él me vio y me ayudó. Más allá de sus sentimientos como hombre hacia mí, él me vio, vio mi talento. También le pasó con todas las personas que apoyó en sus carreras, él los veía y se obsesionaba, porque es un fanático del arte”, expresó la cantante.

– ¿Cómo fue ser mujer en el ambiente rockero de ese momento?

– Por suerte no era la única mujer. Estaba todo bien con los chicos, el problema fueron los periodistas de los años noventa. Ahí se pudrió todo, algo pasó. Estaba todo bien con los 80, estábamos los pre Abuelos (de la Nada), los pre Twist, yo justo estaba ahí con Claudia Puyó, con la directora de Las Bay Biscuits, un montón de mujeres. Yo no me considero más ni menos importante, simplemente estábamos todos ahí hasta que cada uno formó sus grupos y se pudrió todo porque empezamos a ganar plata y empezaron los egos. Me tocó vivir una etapa muy creativa y hermosa y no había ningún problema. Después me quedé rodeada de mis amigos, yo estaba mucho con Charly y con ese grupete… con Calamaro. Me acuerdo del machismo cuando hubo un festival que lo dirigía (Mario) Pergolini y entonces fui y todos los premios eran para hombres. Cerati, Charly, Fito, la música eran todos hombres. Ahí me di cuenta que en los 90 pasó algo, yo quedé, las otras mujeres empezaron a desaparecer y los periodistas nos daban con un caño. Y hace poco, antes de la pandemia, produje mi primer disco. Es una cuestión de educación, siglos y siglos diciéndole a la mujer que tiene que ocuparse de la cocina. Es cuestión de hacerse cargo también. Laburo para pagar el alquiler y no se me cae ningún anillo. No tengo plata porque me la gasté. Hace 9 años que estoy limpia porque fui a Narcóticos Anónimos, que funciona y es libre. Gracias a ellos yo pude remontar y dejar de quejarme; tengo lo que merezco.