El abogado Martín Herrero Galvagno representa a los 4 acusados por el robo.
Por el hecho, cuyo botín fue de 250.000 dólares, hay un detenido, una mujer que estuvo demorada y otras dos personas que se encuentran en el exterior y regresarán al país el próximo 22 de julio.
El abogado defensor de las cuatro personas acusadas por el hurto de 250.000 dólares en General Pico, Martín Herrero Galvagno, aseguró que sus clientes «son inocentes» y sostuvo que no existen pruebas suficientes para vincularlos con el hecho.
«Por lo menos conforme a la etapa de la investigación que hay hasta el momento no hay pruebas concluyentes que puedan involucrar a ninguno», afirmó el letrado, quien adelantó que se opondrá al pedido de prisión preventiva que el abogado querellante Jerónimo Altamirano anunció que formulará para los presuntos partícipes que permanecen en libertad: una mujer que ya estuvo demorada por el caso y dos hombres que aún deben presentarse ante la Justicia.
Respecto de estos dos últimos, que se encuentran en el exterior, Herrero Galvagno rechazó que hayan intentado eludir la acción judicial.
«Se había dicho que estaban prófugos y demás, nada más alejado que eso», sostuvo en una entrevista con el portal En Boca de Todos. Según explicó, ambos «tenían un viaje programado hace más de un año, un viaje de turismo con su familia, con lo cual esto no tiene absolutamente nada que ver con el hecho que se dice».
El abogado señaló que, cuando sus clientes «se enteran de esta situación, me avisan y automáticamente se ponen a derecho». «Yo personalmente me ocupé de hablar con el fiscal manifestándole la fecha en la que volvían», dijo. El regreso sería «el día 22», indicó. «Tengo los pasajes donde figura efectivamente la fecha, que también van a ser puestos a disposición de la Justicia», agregó.
«Encontrándose en el extranjero y poniéndose a disposición de la Justicia desde el primer día, se entiende claramente que no hay ninguna intención de fugarse, ni tampoco de obstaculizar la investigación», sostuvo.
El vehículo y el ADN
En relación con el automóvil incorporado a la investigación, Herrero Galvagno negó que haya existido un intento de ocultarlo.
«El vehículo que fue secuestrado, que dicen fue secuestrado, en realidad fue puesto a disposición por esta defensa», afirmó. Contó que «manifestamos dónde se encontraba el auto, que estaba en un taller mecánico acá cerca que se le estaba haciendo un service. Eso fue puesto a disposición por nosotros, el auto, no es que no se encontraba o fue escondido o algo por el estilo, porque yo personalmente me ocupé de decir dónde estaba el auto».
En relación con el análisis de ADN que se realizará sobre el vehículo, sostuvo que la eventual presencia de rastros del hombre detenido con prisión preventiva en la causa —a quien se le atribuye el ingreso al domicilio y la sustracción del dinero— no implicaría por sí sola una vinculación con el hecho, ya que los une una relación laboral. «Va a haber material genético del dueño del auto y del otro también, del otro procesado/acusado también porque es habitual que vaya», afirmó.
«Efectivamente andaban en ese auto y es probable que en alguna oportunidad puedan haber estado con él, porque trabajaba con ellos», señaló, pero aclaró que «nada tiene que ver con el hecho que se investiga».
Las cámaras y el rol de la mujer
Sobre las imágenes incorporadas a la causa, el abogado cuestionó que permitan identificar al supuesto autor material.
«Lo que se ve en las cámaras es una persona a la cual no se puede identificar porque tiene la cara tapada en todo momento», sostuvo. «Nosotros decimos que no hay claridad para sostener esto, justamente porque no se le ve la cara», agregó.
También afirmó que los allanamientos realizados no aportaron elementos contra sus defendidos, ya que todos «dieron negativo».
En tanto, respecto de la mujer acusada por la querella de haber aportado información para concretar el robo y de haber utilizado un viaje para hacer que la víctima saliera de su casa, el abogado rechazó esa hipótesis. «Es una manifestación que realiza el denunciante, pero no hay absolutamente ninguna prueba», afirmó.
Explicó que ambos eran socios y que el viaje que motivó la salida del domicilio respondía a una actividad normal de esa relación comercial.
«Ellos iban a González Moreno a firmar un contrato, como todos los contratos, se lo firmaban entre los dos», sostuvo. «Era algo habitual», aseguró.

