El juicio por el asesinato de Omar «Tito» González, ocurrido en Macachín el pasado 28 de octubre, tuvo ayer su primer debate oral y público. Fue en la Sala Nº 7 de la Ciudad Judicial de Santa Rosa, donde el imputado y único detenido, Hugo Humberto Real (58), prefirió no brindar testimonio: «Por consejo de mi defensora (la abogada Mirta Brown), no voy a declarar».

El debate está presidido por los jueces Gastón Boulenaz, Andrés Aníbal Olié y Alejandra Flavia Ongaro, y el Ministerio Público Fiscal es representado por la fiscal María Cecilia Martiní. En la primera jornada hubo testimonios de testigos que estuvieron en el lugar la noche en que se desencadenó el asesinato.

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Martiní relató lo ocurrido aquella noche de sábado, cuando Real y González tuvieron una discusión en la vereda del pub «Pancholandia», en la calle Santa Fe frente a la plaza Independencia de Macachín.

Según indicó, la investigación gira en torno a una pelea que mantuvieron los dos hombres, que habían tenido una noche de tragos, y en la cual González recibe «varias puñaladas». Dos de ellas importantes, una de 10 centímetros de profundidad y otra de 8 centímetros. Las heridas provocaron un shock a la víctima, que tras circular unos cien metros de manera zigzagueante, cayó al suelo. Fue asistido por otras personas, pero aproximadamente una hora después falleció. Su agresor fue aprehendido ese mismo día.

«Me mandé una cagada»

Uno de los testigos que viajó desde Macachín ayer para prestar declaración en la causa fue el agenciero de quiniela Juan Carlos Palavecino. Aseguró que llegó al local «después de trabajar en una rotisería. Real estaba jugando al pool con otra persona, estaban tomando cerveza», inició en su declaración.

«Yo estaba parado en la barra, y por la parte baja de la ventana (el vidrio está ploteado y no permite buena visión desde afuera hacia adentro y viceversa) vi que había dos jóvenes en el suelo. Digo dos jóvenes porque fue lo primero que pensé, que eran pibes», alegó.

Salí a fuera y estaban el señor González y Real. González tenía una camisa o una campera con sangre. Real tenía un cuchillo que estaba limpiando en unas plantas que están en la vereda», afirmó.

Quizá por el tiempo transcurrido o por los nervios de estar sentado frente a un jurado por primera vez, Palavecino tuvo momentos de dudas y algunas cosas no las recordaba con precisión. Lo que sí aseguró fue que tuvo un diálogo corto con Real después del hecho: «Me parece que me mandé una cagada (sic.)», le habría dicho el acusado. «Yo no sabía lo que pasó, me enteré más tarde por un policía», concluyó.

Luego pasaron al menos cuatro testimonios más de vecinos y personas que estuvieron en el bar o que auxiliaron al herido. A esas declaraciones se sumarán hoy las de otros testigos; mientras que mañana se espera el testimonio de un médico, solicitado por la defensora Brown.