Por Norberto G. Asquini

Santa Isabel, Quehué, Uriburu, Anguil, Toay, Quemú Quemú, por nombrar algunas localidades, tienen algo en común: Concejos Deliberantes, o concejales y concejalas, que desafían a los intendentes. En otros, las diferencias en los mismos bloques están instaladas, pero quedan puertas adentro. CD que son casi un reflejo de la serie Borgen en plena Pampa.

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A pesar de la pandemia, de la preocupación de la gente por su salud o la economía, la política fluye. Y una de sus características ha sido la disputa entre intendencia y concejales en algunas localidades del actual período gubernamental y legislativo que comenzó hace menos de un año, el 10 de diciembre de 2019. Son intendentes que sufren el cuestionamiento de sus cuerpos deliberantes. Si en períodos anteriores los CD más conflictivos eran los que tenían muchos integrantes (Santa Rosa, General Acha, 25 de Mayo, Eduardo Castex por ejemplo), ahora la disputa se ha trasladado a otros, más reducidos en número.

Diferencias internas en los grandes

Vamos primero a los grandes. Se observa una heterogeneidad importante en las ciudades más importantes. Donde gobierna el PJ, tiene mayoría en el Concejo y está resguardado. En Santa Rosa, por ejemplo, el bloque del Frejupa tiene siete ediles de distinto sector justicialista o partido. Sin embargo, los siete conviven. La única cuestión fue la licencia de la concejala Natalia Sueldo acusada de quedarse con parte del sueldo de una colaboradora. Nada de diferencias políticas. Los embates son opositores, pero están en minoría y divididos.

En General Pico el PJ es mayoría. El bloque tiene cuatro vernistas, un kirchnerista, un marinista y uno del NEP. Pero hacia el interior hay diferencias: entre los mismos vernistas y de algunos en relación con la intendenta Fernanda Alonso. Reclaman diálogo y han observado algunas decisiones. La oposición también es heterogénea y con algunas diferencias internas.

En Toay se observa casi el mismo panorama. Seis ediles del bloque del PJ y dos de la oposición. Son dos kirchneristas, un vernista, uno de Compromiso, un autónomo y una que responde al intendente Rodolfo Alvarez. La política local marcada por la sociedad de Alvarez y el diputado provincial Ariel Rojas, se está reacomodando. Hay movimientos internos: los kirchneristas impulsaron la unificación de criterios de tránsito en la avenida Perón entre la localidad y Santa Rosa. Primero Alvarez se opuso, consiguiendo críticas del kichnerismo. Finalmente avaló la idea, con la oposición de otros dos concejales.

En General Acha gobierna el radical Abel Sabarots que está en minoría (3 de Juntos por Acha, 3 del Frejupa y 2 vecinalistas), pero hubo un acuerdo institucional para que el oficialismo presidiera el Concejo y hay consensos en muchos temas. Esto no significa que no choquen en otros puntuales (el bono por riesgo para empleados municipales impulsado por el PJ). Acha siempre ha tenido como norma un cuerpo deliberante dividido en varias bancadas y con diferencias internas. Por ahora, los conflictos no se observan.

En los pueblos

Si bien en el interior provincial la norma es el consenso en la mayoría de los pueblos, los choques de los concejales con la intendencia han sido varios y notorios en varios casos. En algunos el oficialismo enfrenta una dura oposición, en otros el oficialismo es minoría y tiene al CD en contra, y en varios la disputa se da entre el mismo oficialismo.

En Santa Isabel se observó tal vez el mayor conflicto institucional, que se hizo público luego que la intendenta Marta Paturlanne denunció en la Justicia a su vice Guillermo Farana por violencia “psicológica, política, institucional y simbólica”.

En Uriburu, el intendente Pascual Fernández sufrió las esquirlas de la interna peronista. El PJ tiene 3 concejales (2 vernistas y uno del Frente Peronista Barrial) y Cambiemos 2. Pero el representante del diputado provincial “Tapera” Avendaño acordó con la oposición para hacerse de la presidencia del cuerpo y parece ser parte de la oposición.

En Quehué el intendente radical Fernando Tuñón tenía mayoría con dos concejalas oficialistas y una del PJ. El problema aquí no fue la oposición. Las dos edilas radicales lo denunciaron públicamente por supuestas irregularidades y tuvieron que intervenir para mediar el presidente de la UCR y el titular del bloque de Diputados. Unos critican los manejos del intendente; otros observan una actitud destituyente de las concejalas.

En Quemú Quemú donde gobierna el peronista Alfredo Fernández son más soterradas las diferencias en el mismo PJ. Ahí la oposición es fuerte: hay 3 concejales de Cambiemos y 3 del Frejupa. Los desacuerdos salieron a la luz hace pocos días cuando el jefe comunal fue aislado por ser contacto de personas con Covid-19. La vice Mercedes Bonetto quiso asumir en su lugar, como corresponde por ley, pero Fernández se negó y fue apoyado por la oposición. Desde un sector del PJ se lo señala por haber perdido el Concejo a manos de Cambiemos (el PJ tenía mayoría desde 1987) y por su cercanía con la oposición.

En Anguil el intendente radical Héctor Delahaye tiene mayoría (3 de Cambiemos y 2 de Frejupa) pero la oposición ha sido dura. Los concejales del PJ han reclamado por falta de acción en temas como la prevención en la pandemia y fueron a la Justicia por presunta malversación de fondos públicos y pago de sobresueldos.

Los Concejos están agitados en varias localidades, por una causa o por otra. A pesar de la pandemia, la política, dijimos, sigue fluyendo con sus consensos y sus conflictos.