El grupo Las Pelotas dice en su canción “Buscando un cambio” que “Si no querés que se acabe la huella, descorcharás las estrellas llamando al futuro con las manos claras”. Algo de todo eso seguramente tiene muy en claro Danel Calvente.

Hijo de Paola y Gustavo, Danel con sus 24 años hoy vive el producto de su tenacidad y constancia en el deporte que ama; el Voley. Hace pocos días firmó su contrato con el equipo Ontario Matadors, en el condado de San Bernardino, California, Estados Unidos.

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Pero este logro no es casualidad, en vídeo conferencia con Diario Letra B y FM Del Sol, el joven contó su historia deportiva; “Me acuerdo que hacía mucho deporte cuando era chico, me gustaba jugar al voley, atletismo, natación, fútbol; soy muy inquieto también”. La natación fue una de las disciplinas que lo ayudó con el asma que padecía desde muy pequeño, “no podía correr una cuadra que me tenían que llevar al hospital” asegura.

Completó sus estudios secundarios en la Escuela Provincial de Educación Técnica N°5 (EPET), y en el 2016 emprendió su viaje a la ciudad de Córdoba a estudiar Medicina. Un año después de estar allí dejó la carrera, “me di cuenta que no era lo mío, te tiene que gustar también de lo que vas  a vivir” dice Danel.

Pero esa mala experiencia no iba a quedar allí, en el 2017 sus padres quisieron que visitará la Universidad Adventista Del Plata de Entre Ríos, y es ahí donde una nueva bisagra de la vida se abrió hacia el futuro de Danel, “quedé enamorado de la universidad, re linda” expresa, al mismo tiempo que toma la determinación de estudiar la carrera de profesorado de Educación Física. Le quedan seis finales para recibirse.

De más joven

Sus inicios en el voley fueron a los 10 años aproximadamente, cuando comenzó a ser entrenado por Carlo Dei-Cas. Su gran desempeño lo llevó a ser parte la selección Pampeana de Voley con tan solo 14 años. Por ese entonces Macachín no contaba con equipos de su categoría, fue así que el profesor David Kloberdanz, de Colonia Santa María, lo convocó para formar parte del equipo Unidos del Sur, que tenía entre sus filas a Gastón Fernández, jugador de la selección argentina de voley, “yo quería ir a un equipo bueno donde aprender y me sirvió de mucho, con David aprendí un montón”, explica Danel. Su permanencia en ese lugar fue durante 2 años.

Danel formando parte del equipo Unidos del Sur

El voley en Macachín tuvo un parate hasta que llegaron Ezequiel Kihn y Natalia Hevia con un proyecto que hasta la fecha sigue dando sus frutos. Danel recuerda que Kihn traía el proyecto de armar la primera división masculina, “siempre aprecio que Ezequiel me haya tenido mucha confianza, a pesar de ser chico y de haberme metido ahí que eran toda gente grande, y yo tenía 17 años. Él siempre me apoyó, siempre me escribe para saber cómo me va, no solo en el tema deportivo sino también en la vida y con la carrera” detalla Danel.

El profe Kihn se siente orgulloso de lo que viene logrando Danel y asegura que “la mayor virtud y cualidad que tiene es que cuando se propone algo ya sabe a todo lo que tiene que hacer, y recorre todos los caminos que hay que recorrer y llega”.

Primer división de Voley de Macachín conformada por Ezequiel Kihn
Torneo de voley en el gimnasio de la escuela 220 de Macachín – Danel en saque

Entre Ríos: Estudios, voley y amor

Una vez tomada la decisión de estudiar el PEF en Entre Ríos, todos sus esfuerzos se centraron en ello, pero no podía quedarse sin jugar voley. Así fue como arrancó a jugar en el club de voley recreativo, “Libertador San Martín”, que si bien es recreativo compite con equipos de alto nivel que luego jugarán en la categoría A2. Y allí estaba el joven macachinense repartiendo su tiempo entre los estudios, las llamadas a la familia y el voley, su pasión.

Y fue en esa pasión también donde encontró el amor de Kiana, una joven voleibolista estadounidense con padre argentino, que visitó Argentina, “entrenamos juntos, jugábamos beach voley juntos. Ella estuvo hasta junio de 2018”.

Fue Kiana quien le propuso a Danel que fuera a Estados Unidos a probar suerte, “le dijo que no sabía, en Argentina no se me dio para jugar en primera nunca, no soy tan bueno como para ir allá, y me dijo «probá, nunca sabés», eso me dejó emocionado” dice mientras sonríe porque hoy está en ese lugar propuesto a dar lo mejor de sí.

Equipo de la Universidad Adventista – 2017

Runing to Estados Unidos

Con la decisión de viajar a los Estados Unidos, Danel comenzó a prepararse para estar en óptimas condiciones a la hora de hacer los tryout (pruebas). Jugaba en tres ligas de Entre Ríos, pero en agosto del 2019 sufrió una lesión que lo dejaría sin actividad por al menos 2 meses; en diciembre ya tenía los pasajes para irse a EE.UU.

Desgarro de tendón rotuliano e isquiotibial semimembranoso al mismo tiempo, “fue por una sobrecarga, porque venía de jugar 4 partidos y no había elongado bien, no le daba mucha importancia a la elongación” reconoce.

“Ahí ya estaba desesperado porque venía emocionado que en diciembre me iba a ir para allá a hacer las pruebas. Ahí fue cuando más me fortalecí, más que nada mentalmente, e hice todo lo que me dijo el doctor; dos veces al día kinesio para recuperarme, iba en muletas al sanatorio y me quedaba re lejos, como 40 minutos (risas)”.

Para mitad de noviembre Danel estaba recuperado pero con pérdida de masa muscular e inmediatamente comenzó con los entrenamientos nuevamente. Rindió exámenes físicos que tenía pendiente de la carrera, y el 22 de diciembre de 2019 emprendió su viaje a los EEUU.

Danel y Kiara después de los entrenamientos

Little speak english

Como le pasaría a muchos que tienen esta oportunidad, el idioma será un escollo a superar en algún momento. Por suerte Danel tenía a su traductora y profesora de inglés personal; Kiana.

Pasó las fiestas de fin de año con toda la familia de su novia. Kiana estuvo jugando la liga profesional de NAIA (National Association of Intercollegiate Athletics), y el padre de ella es el director de Deportes de “La Sierra University”, algo de lo que se vería favorecido Danel porque le permitió utilizar las instalaciones del gimnasio para seguir preparándose.

Saques, recepción, entre otros aspectos técnicos, más una rutina de ejercicios de musculación en el gym, fueron parte de los entrenamientos que realizaba la pareja desde el 2 de enero.

“Acá es muy normal los fines de semana los Openshift. Fuimos a un gimnasio abierto en el que había 7 canchas de voley, equipos por todos lados jugando, y me invitó un amigo de Jerusalén que tenía un equipo. En una de esas canchas estaba el equipo Matadors de la NVA (National Volleyball Association), que se formó este año, entrenaban y hacía tryout (pruebas) para arrancar la liga en marzo”.

Ese acercamiento no fue en vano; su equipo ganó todos los encuentros, y Los Matadors se quisieron medir con ellos y los invitaron a jugar; “todo esto en inglés, yo no entendía mucho y mi novia me ayudaba. Dijeron que era un equipo de primera así que dije «acá hay que dar todo, no puedo jugar media pila»”.

Danel destaca que en ese encuentro todos sus rivales eran altos, aunque él mide 1.77 metros, “siempre le metí mucho al salto y eso compensaba”, asegura. El encuentro fue 2 – 1 para los Matadors, “pero yo quedé conforme porque le ganamos un set, pero frustrado porque en el Tie break perdimos 15 a 12. Después del partido salude a los chicos y me puse a elongar en el medio de la cancha y viene el entrenador de ellos y me habla en inglés y yo le digo “¿Qué?” y empieza a hablar en español (risas)”.

El entrenador lo convocó para realizar entrenamientos de prueba durante la mitad de enero y todo febrero. Por su altura el puesto de Punta, natural para Danel, no estaba disponible, pero sí el de Líbero. “Él quería asegurarse que todos los que estén en el equipo jueguen bien. Entrenábamos cuatro días a la semana cuatro horas por día, un montón, no estaba listo para tanta intensidad así que estaba mal” reconoce el joven de Macachín.

Equipo Ontario Matadors 2020

Dando pelea

En un partido amistoso que organizó el entrenador con el equipo campeón del año 2019, Danel propuso una estrategia de juego que aplicaban en el equipo de Entre Ríos (Argentina) y con el cual habían obtenido buenos resultados, “todos los chicos me apoyaron” dice emocionado. “Perdimos 3-1 pero todos los sets fueron parejos, así que ahí me motive un poco más porque eran los campeones”.

En esa instancia de formación del nuevo equipo, Matadors, Danel tuvo que plantearse muchos objetivos si quería ser uno de los titulares. El puesto de líbero lo pretendían tres jugadores más, entre ellos uno que venía de jugar en la primera división de Inglaterra. Y ahí estaba el hijo de Macachín para dar pelea.

Se organizó un cuadrangular donde Matadors junto a otro equipo eran los que se iban a integrar a la liga y se tenían que medir con equipos ya conformados. “Entré y era un estadio chiquito, como de una escuela, y había cámaras por todos lados, carteles de sponsor, tiempos técnicos de publicidad, y yo decía «¿qué es todo esto?» porque nunca había jugado con todo eso, todo mediático con entrevistas antes de los partidos” se ríe mientras cuenta esa experiencia.

Antes del partido el entrenador les dio la opción de elegir cuál de los dos líbero quería arrancar jugando, “mira hasta dónde llega la viveza argentina que le dije al otro chico que entre primero. Obviamente fue para ver cómo se paraba el otro equipo, donde atacaban, cuál es el mejor atacante, me gusta analizar el juego antes de entrar. Al otro chico lo llenaron de pelotazos y en el segundo set entré más confiado y era tiempo de demostrar que podía jugar mejor, y tuve la suerte de que ganamos ese set. A todo esto todavía no sabía si iba a quedar o no” detalla.

Una vez finalizado el cuadrangular, y si bien el equipo no pudo lograr ganar un partido, el entrenador le confirmó a Danel que lo quería dentro; “queremos que te quedes” le dijeron, “yo les dije que no podía que tenía que volver a Argentina. Ahí me dicen «¿Cuánto te pagan en Argentina? nosotros te podemos pagar el doble», y les dije que no me interesaba el pago, que no era eso (risa)”, el joven les explicó que su motivo de regreso a su país tenía que ver con la terminación de su carrera, ya que este es su último año. Fue así que se planificó su regreso a Estados Unidos para el 2021; pero la pandemia del COVID-19 cambió las cosas.

Pandemia

“Si bien me cambió todo la pandemia, por otro lado me benefició porque puedo hacer las clases on line y puedo participar de la liga este año acá que va a ser tipo Play Off”.

Hace pocos días el equipo Matadors, junto a los directivos de la NVA, hicieron la presentación oficial de los jugadores y la indumentaria, “pasé una re linda experiencia. Fue tan así que tenía a disposición para llevarnos buzos, remeras, shores, entro otros artículos de marketing de la NVA, «agarrá lo que quieras me dijeron» (risas), así que con mi novia empezamos a cargar (risas)”.

Para poder cobrar por su trabajo en el equipo de voley, Danel tiene que tramitar una visa trabajo en la embajada de Estados Unidos en Argentina, por lo que durante este año no podrá recibir su remuneración. Tiene pensado viajar a fin de este año para presentar a su novia en la familia y poder hacer todos estos trámites que le permitirán volverse a Estados Unidos para el 2021. “Si juego esta temporada lo haría gratis practicamente. No tengo problema con eso porque no me interesa el tema del pago porque el voley es algo que amo y me gusta, y esta oportunidad de poder jugar profesional es una linda experiencia, parece un sueño” se reconforta.

Sentirse realizado

Como dijimos el padre de Kiana es argentino, fue profesor de la Universidad Adventista del Plata, donde Danel está terminando su carrera, “tenemos un montón en común, me ayuda mucho, muy consejero, me dice «todo lo que vos vas a caminar yo ya lo hice», él vino a Estados Unidos sin saber inglés, y le costó un montón, y acá hizo dos Masters, y es director de deportes de una universidad”.

El poder sentirse realizado es para Danel recibir su título de Profesor de Educación Física, para ello tiene que rendir las últimas seis materias que le quedan para este año, “estoy muy mentalizado de terminar mi carrera” dice.

El plan que tiene de aquí en más es seguir con los Matadors, estudiar y sacar esas materias, viajar en diciembre a Argentina a visitar a su familia y presentar a su novia, hacer los trámites para obtener la visa de trabajo en los Estados Unidos y dedicarse de lleno a forjar su destino.

Danel tiene sueños, y no se queda quieto esperando que se hagan realidad, lucha, planea, sufre, y pone todo su ser en acción en pos de que esos sueños dejen de serlo y sea parte de su realidad, de su vida.

“Cualquier deporte es un abanico de oportunidades, invito a los chicos de ahí, que si bien es un pueblo chico, creo que pueden lograr a aspirar alto. Si se lo proponen con esfuerzo creo que se puede lograr cualquier cosa. Estaría lindo que se pongan metas en sus vidas y llegar a lo más alto que puedan”, Danel Calvente.

Danel en la presentación oficial en la NVA