La interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño, anunció que prepara una serie de nuevas denuncias sobre aparentes manejos irregulares de la central de inteligencia durante la gestión del macrismo, vinculados a gastos sin control, venta de armas y contrataciones directas, entre otros.

Cuando asumió la conducción de la AFI, Caamaño se encontró con un arsenal compuesto por subfusiles, rifles livianos, escopetas y otras armas automáticas y semi automáticas, sin función operativa en la agencia, que se ofrecían a la venta a los empleados y agentes de la AFI.

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«Hay un montón de estas armas que se las vamos a entregar el viernes que viene al Ministerio de Seguridad, se las vamos a donar porque ellos les van a dar mejor uso que nosotros», señaló Caamaño durante una charla virtual convocada ayer por la agrupación «Protagonistas», de la Facultad de Derecho de la UBA, informó Télam.

«Las armas que sacaban de circulación las vendían a los propios empleados y funcionarios: Hay funcionarios que han comprado hasta seis armas», destacó la exfiscal que, además de donar las armas, anunció que se presentará ante la Justicia por la presunción de la comisión de un delito.

Los detalles de la investigación

En esta suerte de balance de sus seis meses de gestión que realizó ante estudiantes de Derecho, abogados e incluso jueces, la interventora mencionó que «una de las primeras cosas que hicimos fue terminar con las relaciones promiscuas entre el Poder Judicial y la Agencia Federal de Inteligencia, por la que cada juez federal tenía a su agente de inteligencia amigo, que era el que le pasaba la información, y armaban determinadas causas con el fin de espiar o hacer espionaje ilegal».

Según fuentes de la AFI, esta relación de los agentes con la Justicia federal, insumía «cerca de la mitad» de la capacidad operativa de la agencia y muchos recursos que la actual gestión está buscando auditar para determinar si existió malversación de fondos.