«Aunque no están en la primera línea de batalla, los infectólogos desarrollan «tareas que requieren un contacto muy cercano» con el personal que atiende pacientes graves de coronavirus, explicó la infectóloga Valeria Fink, directora del Instituto de Investigaciones Clínicas de la Fundación Huésped y miembro del equipo de Pedro Cahn.

En diálogo con «El Aire de la Mañana» (Radio Noticias) contó que si bien están dedicados a «organizar y coordinar las diversas instituciones de salud», en el actual contexto de pandemia también encaran «proyectos de investigación en salas de internación y terapia intensiva, buscando la mejor forma de tratar a estos pacientes».

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Según Fink, ante la falta de una vacuna efectiva contra la Covid-19 «la población debe tomar conciencia de que la situación epidemiológica del país es muy compleja. Tenemos muchos casos diarios, hay ciudades (como CABA) que sostienen una elevada cifra de contagios y serios rebrotes en ciudades del interior». Por eso, «la mejor vacuna es quedarse en casa y seguir manteniendo el distanciamiento», aseguró.

Nuevos síntomas.
Consultada sobre la constante aparición de nuevos indicativos para la infección, respondió que «al principio todos parecían cuadros respiratorios con fiebre, pero luego fueron sumándose otros síntomas, entre ellos el dolor muscular (mialgias) aunque no está entre los más importantes».

Esto representa «un enorme desafío para la ciencia, porque existen muchas formas de presentación del contagio» y porque hay muchos «síntomas que la mayoría de las personas tiende a desestimar».

Recordó que «en años anteriores, con un poco de tos y dolor de garganta igual íbamos a trabajar, si dolía un poco la cabeza o teníamos síntomas leves de un resfrío, tomábamos una aspirina y seguíamos activos».

Aunque las cosas cambiaron y la pandemia obliga a extremar recaudos «muchas personas todavía desestiman estas señales. Pero no debemos hacer eso, hay que estar atentos y ante la aparición de un síntoma, llamar al médico».

Esperando la vacuna.
Desde la aparición del coronavirus los laboratorios de todo el mundo iniciaron una carrera contrarreloj para formular una vacuna. Argentina es uno de los países que se beneficiaría con el desarrollo científico que llevan adelante la Universidad de Oxford y Astra Zeneca.

Este estudio se detuvo investigaciones como consecuencia de la aparición de efectos secundarios inesperados.

«Son episodios normales. Los estudios de vacunas son muy masivos, con miles de voluntarios. Si la desarrollamos en forma adecuada, cuando aparece un cuadro de salud que llama la atención, debemos frenar las pruebas y estudiarlo. Una investigación seria demanda mucho tiempo porque debe garantizar que al momento de ser distribuida masivamente, la vacuna sea totalmente segura», advirtió Fink.

El gran impacto económico y social de la pandemia provoca que «todos estemos impacientes por la vacuna». Mientras tanto, «los equipos de salud se ven agobiados y agotados; hay muchos lugares sin capacidad de respuesta y localidades con situaciones muy difíciles», advirtió Fink.

De todas maneras, Fink considera que «la ciencia hasta ahora ha ofrecido respuestas tan rápido como era posible. Nunca en la historia vimos algo así y por eso el mundo entero aguarda una vacuna», concluyó.